jueves, 15 de octubre de 2009

DESPUES DEL FUTBOL

La pelota en la cancha empezó a rodar envuelta del ruido que la gente hacía en las tribunas. Yo estaba en lo más alto del estadio, el Azteca, esa noche jugaba el equipo nacional contra su similar de El Salvador. De vez en cuando le gritaba unas palabras altisonantes a los jugadores del otro equipo. Desde el inicio aquellos empezaron a meter la pierna fuertemente, a Cuauhtémoc casi le rompen la espinilla con una patada, la multitud enardecida me acompaño a gritar cosas terriblen contra el jugador extrangero.

Pero terminó el juego y fue como regresar de un mundo diferente, ahora llagaría a mi casa, dormiría un poco y al despertar me iría al trabajo.

martes, 13 de octubre de 2009

NOCHES QUE MUEREN

Hoy desperté temprano, mientras llovía, pero no me levanté. Desde mi lugar podía adivinar cómo los autos pasaban sobre los baches y salpicaban de agua las calles, las banquetas, la gente que caminaba en esa madrugada para tomar el autobús al trabajo o la escuela.

Yo no me atrevo a abrir los ojos, solo adivino lo que allá sucede, la lluvia, el frío, estoy seguro que hace tanto frío porque desde mi lugar puedo sentirlo, puedo adivinar cómo los padres cubren con ropas gruesas a sus hijos para no permitir que enfermen, el agua está helada. Pero los envidio a todos.

Hace cinco años me despidieron del trabajo, fue durante una grave crisis financiera, los diarios detallaron el suceso, dijeron que los bancos habían quebrado, que las empresas no tenían dinero para pagar a los obreros, dijeron que nos indemnizarían, nada de eso sucedió, y me despidieron.

Mis escasa preparación y la situación económica del país me impidió encontrar otro trabajo. En pocos días no hubo comida en nuestra mesa y mi mujer y mis dos hijos empezaron a tener hambre.  Yo buscaca empleo en todos lados sin encontrarlo.

Pero el amor se va por la ventana cuando el hambre entra por la puerta; mi esposa me dejó porque creyó que era un bueno para nada, que nada podía darle, que sólo mataría poco a poco de hambre a mis hijos. Y creo que hizo lo correcto. Porque yo sí he muerto poco a poco, de tristeza, de soledad, de hambre.

Desde hace dos años escucho la lluvia de cerca, escucho pasar a la gente desde temprano a sus trabajos a sus estudios, temblando de frío, y los envidio; los envidio porque desde hace dos años no tengo casa y no tengo hogar. Hoy he dormido en la calle cubierto por una cobija, bajo una marquesina. Y espero que al menos por hoy no me encuentre el dueño, me correría a patadas.

domingo, 11 de octubre de 2009

BIENVENIDOS

Esta es la primer entrada del blog, que servirá en la creación literaria y notas sobre lo que sucede en esta aldea, no sé mucho de computadoras, pero me parece muy bien que el internet abra nuevas posibilidades de expresión, considero que de esta manera se reducen los espacios entre la gente de todas las naciones.